Allopurinol: qué es, para qué sirve y qué alternativas hay
Allopurinol, un fármaco que reduce la producción de ácido úrico en el cuerpo. También conocido como Zyloric, se usa principalmente para tratar la gota y la hiperuricemia, condiciones donde el cuerpo produce demasiado ácido úrico o no lo elimina bien. Este medicamento no alivia el dolor de una crisis de gota en ese momento, pero sí previene que las crisis vuelvan a aparecer, reduciendo la formación de cristales que dañan las articulaciones.
El allopurinol actúa bloqueando una enzima llamada xantina oxidasa, que es la encargada de producir ácido úrico. Cuanto menos ácido úrico se fabrica, menos posibilidades hay de que se formen cristales en las articulaciones, los riñones o los tejidos. Muchos pacientes lo toman todos los días, durante años, porque los efectos son acumulativos: no se nota de inmediato, pero con el tiempo las crisis disminuyen o desaparecen. Si dejas de tomarlo sin consultar, el ácido úrico vuelve a subir y las crisis pueden regresar con más fuerza.
El allopurinol no es el único tratamiento para el ácido úrico alto. Hay otras opciones, como febuxostat, un medicamento similar que también reduce la producción de ácido úrico, pero que actúa de forma diferente, que puede ser útil si el allopurinol no te funciona o te causa reacciones. También están los fármacos que aumentan la eliminación de ácido úrico, como el probenecid, que ayudan a los riñones a expulsar más ácido úrico por la orina. No todos los pacientes pueden usarlos: depende de la función renal, de si tienes cálculos renales o de otros medicamentos que tomes.
Algunas personas confunden el allopurinol con un analgésico, pero no lo es. No lo tomes cuando te duele la rodilla o el dedo del pie. Lo tomas todos los días, aunque te sientas bien. Si empiezas a tomarlo justo en medio de una crisis de gota, puede empeorarla. Por eso, a veces los médicos lo recetan junto con un antiinflamatorio pequeño al principio, para evitar reacciones.
Los efectos secundarios más comunes son erupciones cutáneas, náuseas o mareos. En raras ocasiones, puede causar una reacción grave en la piel, especialmente en personas de origen asiático. Por eso, en algunos países se hace una prueba genética antes de recetarlo. Si aparece una erupción, debes dejarlo inmediatamente y llamar a tu médico.
Lo que sí puedes hacer tú, además de tomar el medicamento, es cambiar algunos hábitos: beber más agua, evitar bebidas azucaradas, reducir el alcohol (especialmente cerveza), y limitar alimentos ricos en purinas como vísceras, mariscos o ciertos pescados. Estos cambios no reemplazan el allopurinol, pero lo hacen más efectivo.
Si ya has probado el allopurinol y no te funciona, o si tienes problemas con sus efectos secundarios, no te quedes sin tratamiento. Hay otras vías, y en la lista de artículos que siguen, encontrarás comparativas detalladas entre allopurinol y otras opciones como febuxostat, probenecid, y cómo se relacionan con tratamientos para la diabetes, la hipertensión o enfermedades renales. Todo esto, explicado sin tecnicismos, con ejemplos reales y sin engaños.